¿Sientes que tu perro es como un hijo y tus amigos te tratan de loco? No te preocupes, la ciencia te da la razón.

De acuerdo con un estudio realizado por el Massachusetts General Hospital, cuando miramos a nuestros perros, se activan prácticamente las mismas áreas del cerebro que cuando vemos a nuestros propios hijos.

En el estudio realizado, los cerebros de los participantes fueron analizados por medio de imágenes por resonancia magnética funcional que estudiaban las reacciones que tenían al ver a su hijo, a su perro, a un niño desconocido y a un perro desconocido.

El resultado fue contundente: muchas de las áreas cerebrales que se activan al ver a su hijo, también se activan cuando ven a su perro. Sin embargo, hay un par de áreas en el cerebro, la sustancia negra y el área tegmental ventral, que únicamente se iluminaron al ver a sus hijos, pero no al ver a sus perros. Curiosamente, estas áreas están repletas de dopamina, oxitocina y arginina vasopresina, hormonas relacionadas con los sentimientos de recompensa y de unión con otros.

Aunque este tipo de investigaciones aún están en desarrollo, nos encanta saber que poco a poco vamos entendiendo de mejor manera lo especial que es compartir la vida con nuestros peludos.