Las garrapatas son ectoparásitos que se fijan con su mandíbula a la piel del animal y se alimentan de la sangre que succionan.

Tienen una gran importancia para el estado sanitario de las mascotas ya que, en ocasiones, estos parásitos pueden transportar en su cuerpo algún tipo de microorganismo que transmiten a través de su saliva al perro o el gato del que se estén alimentando. Estos microorganismos, como Ehrlichia, Babesia o Borrelia, causan una enfermedad grave en el animal infectado que, de no tratarse, puede llegar a tener consecuencias muy graves.

Algunas de estas enfermedades transmitidas por garrapatas pueden resultar en la muerte del animal y, además, también pueden transmitirse a las personas.

 

En Europa, existen tres tipos principales de garrapatas que parasitan a los perros y, en ocasiones, a los gatos.

Perros, gatos, ciervos, vacas, ovejas, caballos y seres humanos son los principales hospedadores de las garrapatas de mayor tamaño, mientras que los roedores, erizos e incluso los pájaros actúan como hospedadores de las garrapatas de menor tamaño.

Las garrapatas no suelen ser mayores que un guisante grande.

Una vez que salen de los huevos, atraviesan tres estadios de desarrollo: larva -> ninfa -> adulto; y el conjunto de estas transformaciones que va sufriendo el parásito es lo que constituye su ciclo de vida. Las larvas y las ninfas tienen un aspecto similar al de los adultos. Cada uno de estos tres estadios necesita alimentarse de la sangre de un mamífero para crecer;  al llenarse de la sangre que van succionando se hinchan considerablemente, entonces caen del hospedador y buscan un refugio donde digerir su “festín”.

No vuelven a comer hasta que han evolucionado en su siguiente estadio;  una vez finalizada esta transformación, trepan a la vegetación circundante para poder subir a otro hospedador.  Todo este proceso puede durar muchos meses, de manera que el ciclo de vida entero del parásito puede durar de 1 a 2 años.

 

Las piezas bucales de la garrapata tienen forma de daga y forman en su conjunto un órgano que es el que el parásito clava en profundidad en la piel del mamífero, de manera que  sólo quedan visibles las pequeñas extremidades y el cuerpo redondeado

Algunos microorganismos que las garrapatas llevan en su cuerpo y en la saliva pueden transmitirse al perro y provocar patologías como la enfermedad de Lyme, la babesiosis y la ehrlichiosis.

Afortunadamente, es necesario que transcurran al menos un par de días desde que la garrapata se ha fijado en la piel del animal antes de que el perro resulte infectado por estos microorganismos. Por lo que si se retira o mata rápidamente la garrapata, ya sea físicamente o utilizando un producto antiparasitario adecuado para parásitos externos (son productos que tienen un efecto repelente o que matan directamente al parásito), esto será suficiente para evitar que la enfermedad llegue a producirse.

 

Todos los perros y gatos que pasan tiempo al aire libre, ya sea en el campo o en los parques y jardines, corren el riesgo de resultar infestados. Las zonas de mayor riesgo son los pastos húmedos y sombríos y los márgenes de los bosques. Los animales adultos corren un riesgo mucho mayor que los cachorros y los gatitos.

 

Como siempre os decimos, ¡la prevención es lo primero! https://www.zoetis.es/picorcan/index.aspx