La leptospirosis es una enfermedad infecciosa, diagnosis contagiosa y de distribución global. Además, es una enfermedad zoonótica, lo que quiere decir que es, además de transmisible a muchas especies, también se puede contagiar a los humanos.
Epidemiología

  • Estas bacterias son frágiles, pero pueden resistir en condiciones de elevada humedad y temperaturas medias (10-25 ° C), sobreviviendo en agua dulce (agua estancada, estanques, ríos, lagos…).
  • La transmisión de esta bacteria puede ser directa (de un animal a otro a través de saliva u orina) o, sobre todo, indirecta a través de aguas contaminadas por orina infectada (al revolcarse, nadar o beber…).
  • Las bacterias pueden penetrar por la piel a través de abrasiones de la piel o de la mucosa (sana).
  • Los principales reservorios de esta bacteria son roedores: ratas, ratones, puercoespines, mapaches… que actúan como portadores de esta bacteria y la difunden sin enfermar.

La leptospirosis en el hombre

Población en riesgo:

  • Los agricultores, veterinarios, profesionales de tiendas de mascotas y mataderos, trabajadores de alcantarillado, colectores de basura, etc.
  • Los propietarios de mascotas
  • Las personas que practican actividades recreativas tales como jardinería, pesca, natación en cursos naturales, piragüismo, descenso de cañones …

¿Cuándo pensar en leptospirosis?

Proceso agudo

  • Vómitos, anorexia, depresión y deshidratación son los síntomas reportados con mayor frecuencia.
  • También puede aparecer hipertermia, sangrado y diarrea.
  • La IRA (insuficiencia renal aguda) es la forma más común.

Proceso crónico

  • Nefritis por leptospirosis.
  • Hepatitis por leptospirosis.

Protección y tratamiento

Hoy en día, existen vacunas que protegen a nuestras mascotas contra los 4 serotipos patógenos.

Si crees que tu perro puede tener la enfermedad, es necesario que acudas al veterinario rápidamente, para evitar el contagio a otros animales o personas.