La mayoría de los dueños de perros, sueñan con ser capaces de pasear a su perro sin tener que usar, necesariamente, la correa. La mayoría de los peludos adiestrados con correa, experimentan un sentimiento de libertad natural cuando no la tienen. Por eso, el truco es conseguir que se mantenga cerca, tanto cuando lleva como cuando no lleva correa.

Órdenes básicas
Para que tu perro pueda pasear sin correa, debe conocer primero las órdenes básicas, como sentarse, levantarse, detenerse o acudir a tu llamada cuando mencionas su nombre. Si no es así, corres el riesgo de que se escape.

Paseos con correa
¿Tu perro está acostumbrado a pasear con correa? Sin es así, vas por buen camino. El motivo es que, en un primer momento, el contacto con el exterior causa excitación en nuestros perros, por lo que pueden mostrarse nerviosos o inseguros. Cuando esta reacción se da, la correa es un medio de control del que disponemos, pero si no tenemos correa, podemos perder el control de nuestro amigo.

Primeros pasos
Las primeras veces que lo dejes suelto, hazlo en un parque seguro, alejado del tráfico y con pocas distracciones, para que tu perro esté en calma y pendiente de tus órdenes.

Comienza dejándolo ir con la correa puesta. Si está acostumbrado a ella, continuará sintiendo su peso y facilitará la obediencia y adaptación. Cuando estés seguro, déjale pasear sin la correa durante periodos cortos de tiempo de, por ejemplo, diez minutos.

Recompensa
Cuando lo dejes suelto, prueba a llamarlo y si acude, no olvides lo más importante, la recompensa.

A medida que tu perro vaya entendiendo esta nueva forma de salir a pasea, puedes llevarlo a parques más amplios, con gente y otros perros, siempre y cuando su socialización sea adecuada.