Existen diferentes especies de pulgas que afectan a nuestros peludos. Algunas tienen preferencias a la hora de elegir su huésped, pero la mayoría de ellas se puede alimentar de cualquiera de nuestros animales de compañía.

La Ctenocephalides felis es la pulga más común. Aunque se conoce como la pulga del gato, puede alimentarse de una amplia variedad de animales, incluyendo perros, conejos, pequeños roedores, aves e incluso personas.

La entrada de pulgas en nuestro hogar

Según el entorno en el que vivimos y nuestros hábitos diarios, el acceso de las pulgas a nuestro hogar será distinto:

  • Los gatos que tienen acceso al exterior y pueden deambular fuera de casa suelen relacionarse con otros gatos de la calle que, probablemente, irán acompañados de una población más o menos grande de parásitos externos. El contacto con algunas aves o pequeños mamíferos también es una posible fuente de infestación de pulgas.
  • Si sales con tu perro a pasear por el monte o por la ciudad es fácil que te encuentres con otros perros de los que, a simple vista, no podrás asegurar que estén libres de parásitos que puedan saltar a tu can.

De huésped a huésped

Una vez uno de los animales del hogar está parasitado por alguna pulga es sólo cuestión de tiempo que los otros animales se vean afectados, incluso sus dueños.

Las pulgas tienen dos opciones para cambiar de huésped:

  • Saltando directamente de un animal a otro: siempre que haya un contacto más o menos cercano entre perro y gato, las pulgas podrán saltar con facilidad gracias a sus eficaces extremidades posteriores.
  • A través de camas, cojines y alfombras: si recordamos el ciclo vital de la pulga, comprobaremos que en los sitios en los que descansan nuestros animales de compañía se desarrolla con extrema facilidad una parte muy importante del ciclo vital de las pulgas que les permite conquistar nuevos huéspedes mientras éstos se tumban a dormir.

La mejor prevención, la protección
Pregunta a tu veterinario sobre el tratamiento que mejor se adapte a tu mascota.