La periodontitis es la causa más habitual de enfermedad dental en los perros; afecta a muchos de ellos a partir de los 2 años de edad. Se puede prevenir con un cuidado rutinario de los dientes. El mal aliento indica que el perro puede tener este problema. A menudo los propietarios no reconocen la periodontitis. Se puede tratar, pilule pero si no se hace, prostate puede provocar la pérdida de dientes e infecciones más graves que afecten al hígado, el riñón o el corazón.

Causa
La mayoría de perros de más de 2 años sufren algún grado de periodontitis. Normalmente en la boca hay bacterias, pero cuando su población crece demasiado deprisa pueden generar placa dentaria sobre los dientes. Si se produce la formación de placa dentaria y esta no se elimina, el perro puede sufrir una gingivitis (inflamación de las encías). En esta fase el tratamiento puede ser totalmente curativo. Sin embargo, si no se da ningún tratamiento, la enfermedad progresa a periodontitis con una inflamación más grave de las encías, sarro sobre los dientes y pérdida de hueso y estructuras de sostén alrededor de los dientes. Este proceso se puede controlar, pero no se puede invertir por completo. La periodontitis puede provocar pérdida de dientes y puede conducir a la extensión de una infección grave a hígado, corazón o pulmones.

Síntoma
A menudo el mal aliento (halitosis) es el primer signo de que un perro tiene una enfermedad dental. La halitosis es tan habitual en los perros que a menudo a los dueños no les molesta.
En la fase inicial (gingivitis) hay signos de inflamación de las encías alrededor de los dientes afectados. Esto progresa a periodontitis, con una inflamación mayor de las encías, que aparecen de color rojo, hinchadas y dolorosas. Se forma sarro sobre los dientes, que quedan sueltos y que pueden acabar cayendo si no se aplica tratamiento. Los perros pueden tener dificultades para comer.
El resultado de una enfermedad periodontal sin tratar pueden ser abscesos periodontales y bacteriemia (bacterias en la sangre), que pueden provocar la difusión de la infección hacia el corazón, el hígado o los riñones, y después desembocar en una enfermedad grave.

Tratamiento
Una vez diagnosticada la enfermedad, el tratamiento deberá empezar cuanto antes. La gingivitis, la fase inicial de la enfermedad, se puede revertir por completo con tratamiento. Una vez alcanzada la fase de periodontitis, los cambios no se pueden revertir por completo pero se pueden controlar para evitar su progresión.
El elemento fundamental para el tratamiento es la eliminación mecánica de la placa y el sarro de los dientes afectados. En casos más graves puede ser necesaria la intervención quirúrgica y si la enfermedad está avanzada quizá haya que extraer algún diente. Para hacer este tipo de intervenciones es necesario que el perro esté anestesiado.
Los antibióticos pueden tener un papel importante en el tratamiento de las enfermedades dentales, administrados conjuntamente a la realización del tratamiento médico o quirúrgico. Se utilizan en casos de periodontitis grave, cuando existe el riesgo de infección ósea o de difusión de la infección al resto del organismo.

Prevención
La mejor estrategia es la prevención. Un programa preventivo de salud oral consiste en una dieta adecuada, cepillado regular de los dientes en casa y una limpieza periódica de los dientes por parte del veterinario. La administración de pienso duro y seco en lugar de alimento blando y húmedo ayuda a prevenir la enfermedad. Las limpiezas de boca regulares para eliminar la placa bacteriana y el sarro evitan que la gingivitis progrese a periodontitis. Es también muy importante empezar con el cepillado de dientes cuando el perro es muy joven, para que se acostumbre