Ahora que ha llegado el frío y que hemos dejado a un lado las cremas solares, puedes decir: ¡Adiós parásitos!… ¿o no?
Los parásitos han sabido adaptarse al entorno de sus huéspedes, así que en otoño e invierno, no debes dejar a un lado la prevención.

Pulgas
Los huevos y las formas juveniles de las pulgas, encuentran refugio todo el año entre los tejidos de las alfombras, sofás y mantas de nuestra casa, donde podrán sobrevivir gracias al calor de la calefacción o chimenea.
En su fase adulta, la pulga vive bajo el pelaje de los perros el tiempo suficiente para reproducirse. Si tu peludo tiene el pelo corto y ha pasado tiempo en la calle, puede que las bajas temperaturas hayan acabado con estos parásitos. Sin embargo, los perros de pelaje largo tienen más posibilidades de sufrir una infestación también en invierno.

Garrapatas
Aunque pueda parecer que no son resistentes al frío, lo cierto es que hay estudios que demuestran que pueden sobrevivir a temperaturas de menos de cuatro grados. Cualquier perro que ande sin protección, puede ser un firme candidato a acoger a estos parásitos en su pelaje.