Seguro que en algún momento, todos hayáis visto una de estas orugas tan comunes en los pinares, la procesionaria. A primera vista puede parecer una oruga graciosa e inofensicv, pero lo cierto es que es uno de los bichos más peligrosos para nuestro perro.
La oruga conocida como la procesionaria del pino, es la larva de la mariposa nocturna Thaumetopoea pityocampa, que anida en los pinos del Europa del Sur y Europa Central. Los nidos de estas mariposas, consideradas una plaga, están envueltos en sacos de seda y se pueden observar principalmente en las copas de los pinos, pero también en cedros y abetos.
Una vez pasa el invierno, las orugas bajan de los árboles y recorren el suelo en forma alineada, en una especie de “procesión”. Es en este momento, entre los meses de febrero y abril, cuando nuestras mascotas son más propensas a tener un desafortunado contacto con ellas, pues son extremadamente tóxicas.
Aunque son los perros los afectados con mayor frecuencia por el contacto con esta oruga, los gatos también corren riesgo, aunque en menor medida, debido a que son menos impulsivos, más calculadores y más selectivos que los perros en sus movimientos.
Síntomas
Si nuestro perro es picado por una procesionaria, lo notaremos enseguida, ya que notará un picor intenso en la zona afectada, normalmente la nariz, lengua, boca o garganta, sufrirá una gran irritación cutánea que podremos apreciar por el color sonrojado de la zona, además de una inflamación que se puede intensificar gradualmente.
Debido al picor, el peludo comenzará a frotarse con las patas y a babear para encontrar alivio. Si la reacción alérgica producida por la sustancia tóxica llegara a afectar la laringe del animal, podría ocasionarle asfixia.
Ocasionalmente, los pelos de las orugas del pino que son transportados por el viento, pueden también causar afecciones oculares: si hay contacto con los párpados pueden ocasionar blefaritis y si el contacto es con la córnea, úlcera corneal.
¡Acude rápidamente al veterinario!
Es muy importante acudir inmediatamente a veterinario si sospechamos que nuestra mascota ha tenido contacto con la procesionaria, pues las lesiones pueden agravarse mucho si no se aplica rápidamente un tratamiento. Pueden producirse úlceras, necrosis (muerte de la piel o mucosas que han estado en contacto con la procesionaria) y hasta el desprendimiento de partes de la lengua.
También existe el peligro de que la sustancia urticante ocasione un shock anafiláctico, poniendo en riesgo la vida de nuestro peludo amigo.
Mientras trasladamos a nuestra mascota al veterinario, se recomienda mojar la zona afectada con agua tibia, ya que el calor limita el efecto inflamatorio de la toxina. No debemos frotar la zona, porque con ello haremos que los pelillos liberen aún más veneno, empeorando el cuadro.

Prevención
Entre los meses de febrero y abril, lo más conveniente es evitar que nuestra mascota esté cerca de lugares con pinos en los que puede haber procesionaria. Y para aquellos que tienen pinos en su jardín, existes varios sistemas para eliminar la oruga, que van desde retirar los nidos de las copas de los árboles en invierno hasta colocar trampas al pie del árbol. Ten en cuenta que las orugas también pueden causarte graves lesiones en la piel, por lo que debes asesorarte al respecto antes de intentar hacer frente a esta plaga.
Si observas los nidos o las procesionarias en zonas naturales, informa a las autoridades ambientales, quienes tomarán las medidas para erradicarlos, evitando que más animales entren en contacto con estas peligrosas orugas.