Son muy pequeñas y a menudo se esconden sumamente bien en la piel del perro.

Las pulgas y garrapatas son parásitos diminutos, casi invisibles a simple vista, que habitan en parques y jardines cuando las temperaturas se suavizan.

Se pueden notar con mayor facilidad en los animales de capa transparente.

Cuando nuestros peludos se rascan constantemente, es muy probable que estén infestados con pulgas o garrapatas. Se transmiten de un animal a otro: los parásitos saltan de un animal a otro, produciendo escozor, chupando la sangre y depositando huevos en la nueva piel.

Además de ser molestas y alimentarse de la sangre de nuestros animales, pueden llegar a causar anemia en las mascotas.

Por otro lado, las pulgas transmiten tenias (parásito intestinal) y algunas picaduras pueden desencadenar dermatitis alérgica.

Las garrapatas son aun más peligrosas porque son portadoras de una serie de enfermedades como: piroplasmosis, ehrlichiosis, enfermedad de Lyme…

¡Como siempre, la prevención y las visitas periódicas al veterinario son esenciales para el cuidado de nuestros peludos!